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Pasión por el café: Conozca a Sebastián Arrieta Bolaños y su refugio privado del café

Por Deepti Saksena

En una pequeña finca familiar cerca de San José, Sebastián Arrieta Bolaños, Referente del Sector de Café en Preferred by Nature, dedicó más de una década a convertir tierras agotadas en un pujante ecosistema de café orgánico. Sus experimentos prácticos con el suelo, la sombra y la biodiversidad dan cuenta ahora de su trabajo global con Preferred by Nature, ofreciendo un modelo prometedor resiliente al clima para el cultivo de café. Conozca a nuestro Referente del Sector de Café.

En las afueras de San José, donde la ciudad se va abriendo de a poco a verdes colinas, Sebastián Arrieta Bolaños camina entre plantas de café que cuentan una historia muy diferente a la de hace diez años atrás. Las aves se desplazan entre las copas de los árboles de sombra. El suelo es oscuro, tiene vida y es blando al paso.

“Esta era una antigua plantación convencional”, dice Sebastián. “Se controlaban las enfermedades con fungicidas, pesticidas e insecticidas”. Cuando su familia compró la tierra en 2013, estaba todo casi vacío: suelo degradado, escasa biodiversidad y ningún sistema que funcionara. Lo que comenzó como una simple idea de cultivar alimentos para la familia pronto se convirtió en algo mucho más ambicioso.

Hoy, la finca se ha convertido en una expresión viva del pensamiento detrás de la Certificación de Preferred by Nature (PBNC), dice Sebastián.
 

 

De agroquímicos a ecosistemas

“Empezamos a producir nuestros propios cultivos, huevos y carne de ave”, recuerda. A lo largo de 12 o 13 años, ese modesto comienzo se convirtió en un sistema agroecológico diversificado: café cultivado a la sombra, fertilización orgánica elaborada en la propia finca y un retorno constante de la vida a la tierra.

El cambio climático lo ha transformado todo. “El comportamiento del café ha cambiado mucho”, explica Sebastián. “Ahora se limita a una pequeña parte del año”. Las cosechas se extienden por períodos más cortos y son menos predecibles, es más difícil conseguir mano de obra y la fertilización química es cada vez más costosa.

No respondió intensificando insumos, sino rediseñando el sistema. “Tenemos que crear este tipo de ecosistemas pequeños para intentar que la planta se adapte más fácilmente al cambio climático”, afirma. Los árboles de sombra, el compost de las podas, la materia orgánica y los microorganismos de montaña recolectados localmente se convirtieron en elementos centrales. “Estamos tratando de no comprar nada de afuera, y producir todo aquí”.

La transición no fue fácil. “Cuando comencé a podar las plantas y a plantar nuevas variedades, fue un gran desafío”, admite. Pero con el tiempo, primero se recuperó el suelo y después lo siguieron las plantas. “Comenzaron a adaptarse a este pequeño ambiente, y eso cambió mucho las cosas”.
 

 

Una finca que enseña

Los resultados ahora son visibles sin necesidad de hojas de datos. “Muy buenos resultados en los rendimientos, en el estado de la planta, en la cata del café”, dice Sebastián. “Las plantas hablan por sí mismas”.

La biodiversidad también regresó. “Tenemos muchas aves, reptiles y serpientes. Al principio, esto no existía aquí”. Ahora, las aves migratorias descansan en la finca y el ecosistema se autorregula cada vez más, lo que reduce la incidencia de enfermedades y amortigua los fenómenos climáticos extremos.

El proyecto abarca todo el proceso, desde la semilla hasta la taza. “Sembramos la semilla, cultivamos la planta y, en este momento, vendemos el café de producción propia en bolsas”, afirma. En Costa Rica, donde solo se puede cultivar arábica, la calidad —no el volumen— lo es todo. Su café refleja el sistema que hay detrás: orgánico, trazable y cuidadosamente elaborado a lo largo del tiempo.
Sebastián ahora quiere abrir su finca a otros. “Quiero traer a algunos productores aquí y mostrarles que es posible producir sin agroquímicos”, dice. Piensa que la capacitación debe ser práctica: manejo del suelo, poda, variedades, cosecha y procesamiento; todo aprendido en el campo.

Es esta combinación de paciencia, experimentación y respeto por los sistemas naturales lo que hace que Sebastián sea un ejemplo emblemático del enfoque de Preferred by Nature. Su finca no solo es productiva, sino que es la prueba de que el cultivo de café orgánico y resiliente al clima puede funcionar, cuando se permite que el ecosistema marque el camino.

Más información sobre la Certificación Preferred by Nature.
Sigue a Sebastián en Instagram.
 

 

Foto destacada: Cuando se toma un descanso de su trabajo como Referente del Sector de Café en Preferred by Nature, Sebastián disfruta cuidando la parcela de 3000 m² de su familia, un refugio orgánico y de biodiversidad con 13 variedades de café. 
Foto: Benjamin Holst / Preferred by Nature
 

Contributors:

Sebastián Arrieta Bolaños
Agriculture Manager
Coffee Commodity Lead
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